En octubre de 2025, el mercado global del cacao se vio sacudido por la persistencia de las sequías en África Occidental, región donde se concentra cerca del 70% de la producción mundial del grano. Estas condiciones meteorológicas extremas han provocado una caída tanto en los volúmenes exportados como en la calidad de los frutos, especialmente en países clave como Costa de Marfil, Ghana, Nigeria y Camerún. El efecto inmediato fue un alza del 15% en el coste internacional de la materia prima, con los precios cotizando muy por encima de sus niveles históricos y un marcado ajuste en los contratos de suministro de fabricantes europeos y latinoamericanos.
El fenómeno se intensificó a lo largo de septiembre y octubre de 2025. Los datos de la bolsa ICE indican que el precio del cacao registró un aumento superior al 7% en octubre, alcanzando niveles de entre 7.700 y 8.000 dólares por tonelada, encareciéndose respecto al promedio observado en el primer semestre del año. Las entregas de Costa de Marfil, principal productor mundial, cayeron un 2% interanual hasta el 10 de agosto, mientras los inventarios portuarios descendieron a mínimos históricos: apenas 2,28 millones de sacos almacenados según ICE. En Ghana, la Junta de Cacao anticipó problemas de marchitez y floración deficiente, lo que augura una cosecha principal (octubre-marzo) menos abundante, a pesar de la esperanza de mejora hacia 2026 por las condiciones meteorológicas más favorables en las “cherelles”.
La subida de precios ha obligado a grandes marcas europeas—como Lindt & Spruengli y Barry Callebaut—a anunciar ajustes en los precios al consumidor para el último trimestre del año, además de revisar a la baja previsiones de margen operativo y volumen de ventas. Las empresas latinoamericanas especializadas en derivados de cacao reportaron también dificultades para aprovisionarse, con múltiples renegociaciones contractuales y problemas en la previsión de inventarios.
Por su parte, la industria del chocolate enfrenta un escenario de debilidad en la demanda: en el segundo trimestre de 2025, las moliendas europeas y asiáticas descendieron un 7,2% y 16,3% respectivamente. Esta situación genera tensiones adicionales, pues los fabricantes se ven obligados a repercutir los altos costes en el precio final, en un contexto de menor consumo global.
El principal factor detrás de la crisis es el cambio climático, que ha incrementado sustancialmente la frecuencia de episodios de temperaturas máximas por encima de 32°C y 90°F en las regiones productoras. Desde 2015, en Côte d’Ivoire y Ghana se registran 40 días extra al año con temperaturas límite para el desarrollo óptimo del cacao, lo que afecta tanto el volumen como la calidad del grano. Adicionalmente, lluvias intensas alternadas con sequías dificultan el secado y aumentan la incidencia de enfermedades en los cacaotales, produciendo costes agrícolas más altos y obligando a los institutos de investigación africanos y a multinacionales como Mars a acelerar el desarrollo de variedades genéticamente resistentes.
Por otro lado, el contrabando ha jugado también un papel en la reducción de inventarios: en la temporada 2024-2025, Costa de Marfil perdió entre 100.000 y 150.000 toneladas por salida ilegal de frijoles, lo que añade presión al mercado regulado.
A corto plazo, el mercado sigue siendo ajustado y sensible a cualquier perturbación en la cosecha, con expectativas de que los precios se mantendrán altos y que las subidas a consumidores finales se materializarán en Europa a lo largo de noviembre y diciembre. Los expertos y organismos internacionales apuntan a la necesidad de invertir en resiliencia climática, edición genética (CRISPR) y certificación sostenible para estabilizar el sector, así como promover prácticas de consumo responsable y modelos de abastecimiento diversificados ante nuevas crisis climáticas.
La crisis de octubre de 2025 ha servido de alerta global sobre la vulnerabilidad de la cadena alimentaria frente al cambio climático y la urgencia de soluciones estructurales y tecnológicas en los cultivos estratégicos como el cacao.