Durante mayo de 2025 se vivió una congestión portuaria sin precedentes: los principales puertos del norte de Europa –Bremerhaven, Hamburgo, Amberes, Róterdam y Felixstowe– se convirtieron en el foco de una crisis logística. Los tiempos de espera aumentaron hasta un 77% en Bremerhaven y un 49% en Hamburgo, según los últimos datos, desencadenando un efecto dominó que ha impactado a la cadena de suministro global.
Las navieras, como MSC, ya han anunciado recargos por congestión a partir de junio, afectando especialmente las rutas entre Europa y el Lejano Oriente. Esto se traduce en:
La incertidumbre en los tiempos de entrega ha obligado a las empresas a:
La congestión portuaria europea ha repercutido en hubs clave de Asia y Estados Unidos, elevando tarifas globales y complicando la gestión de inventarios en mercados como Shenzhen, Los Ángeles y Nueva York.